lunes, 21 de septiembre de 2009

Un espacio público cyberpunk. Mónica Cuervo Prados

La importancia de la historicidad hermenéutica, implica la vista de un horizonte efectual que involucre la esencia de la relación ontológica entre el tiempo y el espacio más allá de la cronología hacia el pasado. Cada fenómeno social debe ser visto desde una comprensión abductiva que supere las nociones de la linealidad, y que más en la línea de la fractalidad y la espiralidad sea visto con la agudeza del recorrido de una mirada de interconexiones espacio temporales.

El fenómeno de lo urbano, ha sido visto desde diversas posturas , que han aportado a una mirada de la ciudadanía, el otro, el urbanismo, la equidad, el espacio público y la mirada social. Pero qué sucede cuando el espacio público es visto desde una mirada historicista que implique la imbricación del tiempo en la relación pasado, presente y futuro? ¿Qué sucede cuando lo que se llamó ciencia ficción es real desde una nueva comprensión de la máquina ligada a lo urbano?¿Qué sucede cuando las comprensiones del otro urbano no son reales sino mediadas por un equipamento que implica no sólo el computador sino la utilización de gafas estereoscópicas y guantes sensoriales?

Esta investigación denominada Un espacio público cyberpunk, la cual hace parte del macroproyecto: Imágenes de ciudad, apuesta por mirar el mundo urbano desde lo que el lente de la ciencia ficción vió como posible en los años 80 a través de novelas como neuromante de William Gibson, pero desde hace varios años es realidad para muchos La propuesta estética del cyberpunk como movimiento estético tecnológico y vital que se nutre de tendencias como el futurismo, el expresionismo alemán, la ciencia ficción, los videojuegos, la manga, el animé y la conexión cuerpo máquina como una interrelación casi sagrada, vive actualmente desde muchas realidades que deben ser tomadas en cuenta en el ámplio espectro de lo urbano y lo público.

Este movimiento plantea una postura de rebeldía ante el sistema establecido por medio de la máquina, “una ideología que significa protesta e inconformismo contra la sociedad, que a su vez plantea una contracultura por medio de la aceptación de las tecnologías más avanzadas que le permite a estos sujetos aumentar sus capacidades humanas. La mayoría de los exponentes de esta ideología son jóvenes que están empezando a servirse de la tecnología para crear un mundo paralelo en un espacio intangible llamado ciberespacio gracias al desarrollo del sistema de Internet” (García, M.E. 2004 p.p. 1)

El Cyberpunk, propone una “sensibilidad o creencia de que unos pocos individuos que viven fuera del sistema y están armados con capacidades tecnológicas pueden defenderse de las tendencias de las instituciones tradicionales usando la tecnología para controlar a la sociedad, y su objetivo principal “es la democratización de la información a través de la tecnología, es decir, distribuir datos antes que sean modificados y ocultos por las grandes instituciones como el gobierno y las empresas multinacionales” (García, M. E. 2004 p.p. 1).

Para otros el Cyberpunk es un “movimiento social y cultural de la Sociedad de la Información que parte de la cibercultura, como su vertiente más vanguardista. Podría considerarse como una visión oscura y pesimista de lo que nos depara el futuro cercano, es decir, el siglo XXI”.“Es por ello que la mayoría de cyberpunks contemplan el futuro con el pesimismo de la razón y el optimismo de sus creencias para poder manejarlo. Consideran a las multinacionales como los nuevos gobiernos mundiales que sin lugar a dudas pueden ser influidos por grupos marginales de quienes asumen que sin lugar a duda la información quedará en manos de quien mejor sepa utilizarla” (García, M. E. 2004 p.p. 1).

Así las cosas, ésta investigación valida la metodología denominada Historicidad de los textos (Cuervo, M. 2008) desde la selección de varios textos hermenéuticos cyberpunk, desde los cuales intepreta la mirada del espacio, del tiempo, de lo público, del sí mismo y del otro, caminando por las diversas concepciones, expresiones yapuestas del cyberpunk, como una mirada que debe ser tenida en cuenta para encontrar el sentido de lo público, lo participativo, el otro y el sí mismo en la vida actual.

martes, 15 de septiembre de 2009

Una mirada del espacio públcio bogotano desde los mitos muiscas. Mónica Cuervo Prados

Luego de realizar las investigaciones Historia del espacio público en el siglo XIX, (Cuervo M. y Páramo P 2006) Historia del espacio público en el siglo XX (Cuervo M. y Páramo P En prensa )y Equidad y convivencia en el espacio público (Cuervo M. García M. y Páramo P 2006 En prensa), se precisa como una de las conclusiones urgentes a trabajar, la continuación del reconocimiento de la voz de todos los actores sociales en la historia bogotana actual.

Concretamente en las investigaciones anteriormente anotadas, una de las poblaciones que más fuertemente se ha visto afectada no sólo por la violencia física sino simbólica en Bogotá ha sido la población indígena Muisca. Ésta plantea la importancia de la mirada mítica en la historia de la ciudad y del reconocimiento de sus personajes, prácticas y representaciones sociales, no sólo desde la comprensión de la identidad, sino desde el trabajo conjunto por una sociedad civil participativa y justa, que visibilice a la población civil desde lo público.

Desde la propuesta conjunta que se trabajó luego de éstas investigaciones con algunos indígenas del Cabildo Muisca de Suba y Bosa, se llegó a a la conclusión de superar la noción de lo mítico como antiguo y reconocerlo como fuerza cultural y simbólica en imágenes y metáforas, el reconocimiento genera “un lenguaje vivo y dialogal o conversacional que no se centra en lo escrito sino en el habla viva” (Acevedo, C. 1993, pp. 12).

Para comprender el presente de cualquier civilización, y especialmente de culturas como la nuestra, es necesario reconocer cómo el mito se torna en piedra angular desde la naturaleza, la organización social, la vida y la muerte, entre otros. Es necesario realizar una reconstrucción desde la historia, que permita que surjan invenciones cada vez distintas, “haciendo que el mismo horizonte temático se vaya desplazando cada vez en una nueva dirección” (Gadamer, H.G. 1998, p.p. 593)

Concretamente en Bogotá, la comunidad Muisca o Chibcha, localizada en el Antiplano Cundiboyacense, ha generado mitos como el de Bochica o Bachue o Guatavita, conformando una parte del imaginario del llamado Mito del Dorado. Esta étnia, que actualmente es representada por los Cabildos Muiscas de Suba y Bosa, entre otros, ha generado desde su mirada mítica una contrapropuesta no sólo sagrada sino pública que lleva a una comprensión del tiempo y el espacio que viene representando una de las muchas prácticas de resistencia pacífica de los indígenas en Colombia, desde la recuperación de lo público, del espacio y de la vida.

Desde los mitos y algunos de los seres sagrados reseñados en éstos, se aprecian enseñanzas que los muiscas y sus sucesores siguen desarrollando como comunidad, así como con el apoyo del gobierno distrital, de organizaciones y de movimientos sociales. Diversas propuestas hacia un espacio público integrador de una historia que no sólo debe mirarse desde la nostalgia de los libros de historia y de los museos, sino desde la vida cotidiana, muestran como desde espacios como las plazas, los parques y las chicherías, entre otros, diversas prácticas culturales, medicinales, sagradas y de purificación nos llevan a una historia viva y presente que no sólo implica pensar en el mito antiguo, sino en la transformación, comprensión, interpretación y sentido actual. Una mirada indígena que más que idealista, busca verse como actor activo no sólo espacial y presencial sino simbólico, participativo y político que pueda aportar a la construcción de lo público.

Este proyecto plantea la pregunta que ha sido trabajada en conjunto con indígenas de los cabildos de ¿cómo desde los mitos chibchas es posible comprender la historia social del espacio público bogotano? para establecer desde el diálogo, el cruce de fuentes y la generación de propuestas conjuntas con la comunidad, el reto de reconocer el mito pasado y actual, para desde el devenir de sus actores, lograr propuestas que aporten a una mirada ciudadana que reconozca, valore y comprenda su historia y la torne hacia una mirada no sólo urbana sino rural pacífica y participativa.

Esta investigación se basa en los autores Cristobal Acevedo (1993), Hans Georg Gadamer (1998), Regis Debray (1996), Luis Fernando Restrepo (2005) y Paul Ricoeur (2000) a nivel teórico. Sin olvidar la fuente central que es la memoria sagrada y cotidiana de los pueblos Muiscas. A nivel metodológico retoma igualmente la mirada de Hans Georg Gadamer (1998) y pretende desde la postura metodológica denominada Historicidad de los textos (Cuervo, M. 2008) apostar por una Historicidad participativa que plantee desde el trabajo en campo, la revisión documental e histórica, el diseño de una propuesta metodológica conjunta participativa y pública que aporte a las realidades de los bogotanos.

lunes, 29 de junio de 2009

HISTORIA EFECTUAL Y HERMENÉUTICA

Gadamer H.G. (1996) plantea en el Tomo I del texto Verdad y Método, la importancia de la historia efectual dentro de la mirada hermenéutica. Este texto, pretender retomar algunas de las observaciones que él desarrolla al respecto.

En primera instancia, es importante tomar en cuenta que la historia efectual recobra una importancia capital para la hermenéutica al mostrar “a cielo abierto” (Gadamer, H.G. 19996, p.p. 370) “la situación en la que nos encontramos frente a la situación que queremos comprender” (Gadamer, H.G. 19996, p.p. 372), para lo cual la categoría de horizonte como ámbito de visión que el hermeneuta debe recorrer, se convierte en el camino para ir encontrando las relaciones ya no solamente con el pasado, sino entre el pasado, el presente y el futuro.

El horizonte se hace muy interesante para el caminante, ya que expresa la amplitud que éste debe alcanzar a comprender. “Ganar un horizonte quiere decir siempre aprender a ver más allá de lo cercano y de lo muy cercano, no desatenderlo, sino precisamente velo mejor integrándolo en un todo más grande y en patrones más correctos” (Gadamer, H.G. 19996, p.p. 375)

El hermeneuta entonces aunque mire la historia desde el pasado, al caminar desde el horizonte histórico, debe igualmente mirar al presente, ya que el no tomar en cuenta el presente al lado del pasado y su situación, hace que el contexto se desvíe hacia una línea meramente historiográfica.

Tal como lo plantea Gadamer H.G. (1996) la verdadera conciencia histórica que implica la historia efectual desde una mirada de horizonte histórico, hace que el aporte del hermeneuta (que se encuentra en el presente) sea esencial para la comprensión, dado que el comprender es siempre el proceso de fusión de los diversos horizontes que se van creando desde ese horizonte primero que presenta miles de imágenes, pensamientos, personajes, sensaciones, ideologías y concepciones que se entrecruzan entre el pasado, el presente y el futuro.

El intérprete no sólo debe ser el que reproduce lo que ve en el horizonte histórico, sino que al tener en cuenta la conciencia histórica y por ende la fusión de horizontes debe hacer valer su opinión. El caminante no debe generalizar las interpretaciones que se encuentre en el camino, ya que todo “debe ser comprendido en cada momento y en cada situación concreta de una manera nueva y distinta” (Gadamer, H.G. 19996, p.p. 380).

En resumen, es esencial ver cómo la hermenéutica planteada por Gadamer H.G. (1996) retoma la importancia de la historia efectual ligada a la categoría de horizonte, en la cual el intérprete debe caminar entre el pasado, el presente y el futuro desde la mirada crítica y no simplemente historiográfica. De igual manera la historia efectual implica la importancia del contexto y la no generalización de las interpretaciones a otros contextos, sujetos y experiencias de vida.

En ese orden de ideas, el aporte que la historia efectual continúa haciendo a la investigación historica es esencial, ya que consolida la importancia de ir hacia la ruptura de una mirada historiográfica desde una propuesta crítica. La hermenéutica desde ésta mirada, genera aportes críticos a un presente que debe aprender de su pasado, pero que a la vez debe caminar con la tranquilidad de no llegar a juicios o conclusiones que puedan generalizar acontecimientos históricos con sujetos concretos en contextos específicos.

La responsabilidad de la historia efectual es como lo plantea el mismo Gadamer un gran esfuerzo que implica caminar entre las interrelaciones, los encuentros y desencuentros que la vida misma genera, sabiendo que cualquier trabajo interpretativo de ésta índole no puede ser acabado, sino que como una obra de arte, no sólo es acabada por el espectador, sino que lo será durante el recorrido de un tiempo complejo que cruza múltiples horizontes que se entrecruzan dentro de la complejidad humana del intérprete, lo interpretado, el contexto desde donde se interpreta y los horizontes desde los cuales nos apreciamos en ese camino tan complejo de la búsqueda del otro, que es a fin de cuentas la búsqueda del sí mismo.

Referencias

Gadamer H.G. (1996) Verdad y Método I. Sígueme. Salamanca


Mónica Cuervo Prados

lunes, 18 de mayo de 2009

La Pedagogía Interpretativa

El libro denominado por Mónica Cuervo Prados como La Pedagogía Interpretativa, fue desarrollado desde los aportes de la pedagogía hermenéutica, problematizadora, por proyectos, crítica, lúdica y estética, los cuales llevan a una pedagogía holística que mire al ser como complejidad espiritual, mental y corporal, y que intente más allá del aula, aportar a la comprensión por el sí mismo y el otro como ejes de la construcción social y política.


La Pedagogía interpretativa, ve la importancia de la ciudad, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías y considera que la comprensión de la comunicación-educación (desde la comunicación-cultura-política), de la historia y del contexto es esencial para que no solamente el maestro y el estudiante sino el padre y el hijo y los ciudadanos entre sí, se focalicen hacia los ejes activos de la comprensión, explicación e interpretación del mundo que los rodea.

Esta propuesta pedagógica aporta a que el ser ingrese en la búsqueda del equilibrio interno y externo, y por ende en la construcción de un mundo ético y sensible ligado a prácticas sociales que superen la mirada del egocentrismo y la competitividad, para llegar a la tolerancia y el respeto con de cada sujeto consigo mismo, con el otro y con el ambiente que lo rodea.


De igual manera es importante mirar los antecedentes que esta postura pedagógica tiene en la pedagogía ligada a una comprensión de lo político. La pedagogía no puede estar al margen del compromiso político y social que el ser tiene. Más allá de las ideologías que él pueda elegir, el ser debe propender por el debate transparente y respetuoso hacia la construcción de sociedades más justas y equilibradas.

sábado, 2 de mayo de 2009

La comunicación y la educación desde una pedagogía hermenéutica. Mónica Cuervo Prados

Hermenéuticamente mirar la relación comunicación-educación implica ver en primera instancia al ser y desde ahí el entramado de relaciones que le permiten, simultáneamente, construir y ser construido desde el reconocimiento del otro que soy yo mismo en la historia.

En ese orden de ideas, la primera mediación que se debe tener en cuenta desde la hermenéutica es la de la historia, la cual muestra como el sujeto que aprende, viene de una fusión temporal que va más allá de la escuela, ya que se relaciona con la propia vida de su familia, de los historias de los otros que conoce en el barrio e incluso en los medios de comunicación. Esta categoría que se denomina desde la línea como matrices culturales es la base de las mediaciones que se retoman en la misma, ya que es desde muestran “la historia de los cambios en la articulación entre movimientos sociales y discursos públicos” (Martín-Barbero, 1998, Pag. XII), en los que los sujetos nacen y se desarrollan.


Este horizonte histórico va hacia una realidad actual, en la cual los medios (Formatos industriales), imaginarios, habitos y costumbres, son los que desde una mirada diácrónica dan la base para comprender el por qué de una realidad que a su vez se entrecruza con un eje sincrónico que va desde las Lógicas de producción a las Competencias de Recepción o usos y apropiaciones que los sujetos hacen de los discursos.

Es importante ahondar en este entrecruzamiento, debido a que la articulación entre la relación entre tradición e historia y la actualización de la cultura que se manifiesta en las prácticas concretas, son las bases para superar un esquema comunicativo-educativo de emisor-mensaje-receptor, e ir en la búsqueda del sentido.

La articulación de estos dos ejes nos permite entender la cultura como un proceso en equilibrio dinámico entre tradición y actualización. Estos ejes hacen referencia a la articulación entre sentido y significación; el sentido que nos remite a un contexto más amplio enraizado en procesos históricos, mientras que la significación se refiere al nivel semántico del contexto más inmediato. (Cuervo, 2002,Pag. 26)

Es precisamente en este entrecruzamiento de los ejes diacrónico y sincrónico, donde se encuentran cuatro mediaciones, que aporta elementos claves para la interpretación de las acciones y tradiciones en la comunicación y la educación. La Institucionalidad entendida como aquella que mira los “intereses y poderes contrapuestos, que dan pie a los discursos públicos, cuya hegemonía se halla hoy paradójicamente al lado de los intereses privados” (Martín-Barbero, 1998, Pag. XV), y que aglutina espacios y prácticas de poder como la familia, la escuela y la iglesia, entre otros. La Socialidad que “se genera en la trama de las relaciones cotidianas que tejen los hombres al juntarse” (Martín-Barbero, 1998, Pag. XV), la Tecnicidad que está relacionada con los “operadores perceptivos y las destrezas discursivas, planteando un nuevo escenario: el de la globalización” (Martín-Barbero, 1998, Pag. XV) y la Ritualidad que remite al “nexo simbólico que sostiene toda la comunicación: a sus anclajes en la memoria, sus ritmos, sus fuerzas, sus escenarios de interacción y repetición” (Martín-Barbero, 1998, Pag. XV).

En ese orden de ideas, comprender hermenéuticamente en pedagogía, implica comprender los entrecruzamientos que se establecen entre los sujetos sociales (dentro de los cuales están los estudiantes y los maestros), sus matrices históricas, ritualidades, tecnicidades, institucionalidades, socialidades, formatos industriales, competencias de recepción y lógicas de producción.

La interacción con la realidad, visto de un “un horizontes histórico y sociocultural define la existencia y el sentido de cada sujeto, sus intereses, sus hechos y sus esperanzas”. (Flórez, 2001, Pag. 172). Por lo tanto, la hermeneútica no interpreta cosas ni datos ni objetos aislados, no es un espectador desinteresado despojado de prejuicios, intereses y expectativas, no puede reducir la comprensión de la realidad como reflejo de las relaciones de producción, de los intereses particulares de las clases sociales o dejarse determinar por los intereses rectores del conocimiento, y no descifra el significado de palabras o frases, sino que rompe con la clausura del universo lingüístico y nos dispone a interpretar el texto en una escala superior, como integrante de una realidad más amplia y de mayor complejidad que en su contexto, que es el horizonte histórico cultural que lo acompaña y hace posible su sentido. Así, al no conducir al relativismo ni al escepticismo, la interpretación hermenéutica comprende claramente la labor pedagógica ya que busca y necesita confirmarse no en el laboratorio experimental sino en la confrontación experiencial y en el desenlace argumentativo, con lo que se logra coherencia interna, consistencia contextual y consenso (Flórez, 2001) .


Es necesario entonces que la pedagogía hermenéutica, desde la mirada de la comunicación-educación, se involucre en los complejos procesos de la sociedad actual, o dicho de otro modo en el ecosistema comunicativo. “Es esencial vincular aquellos lenguajes y saberes que circulan por muy diversos dispositivos mediales, pero densa e inextricablemente interconectados. La educación no puede estar de espaldas al mundo del trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de las nuevas figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las profesiones. Sería suicida que la escuela alfabetice para una sociedad cuyas modalidades productivas están desapareciendo. Asimismo, la construcción de ciudadanos significa una educación capaz de enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir capaz de crear en los jóvenes una mentalidad cuestionadora y desajustadora, crítica de la inercia en que .la gente vive, y desajustadora del acomodamiento en la riqueza de la resignación en la pobreza. Una educación que renueve la cultura política para que la sociedad no busque salvadores, sino socialidades para convivir, concertar, respetar las reglas del juego ciudadano desde las del tráfico hasta las del pago de impuestos. Y en tercer lugar, la educación debe desarrollar sujetos autónomos. Pues frente a un a sociedad cuya tendencia a homogenizar permea incluso los procesos en que el mercado se hace caro de la diferencia: Proporcionalidad entre sujeto autónomo y ser ciudadano” (Martín-Barbero, 1998, Pag. 17-18)

La apuesta por la apertura por nuevas formas de leer las realidades sociales y sus expectativas de cambio, el estudio de las representaciones sociales y las distintas actitudes que las conforman (opinión, imagen, etc.), deben optar por “reconstruir una vida pública democrática con el objeto de extender los principios de la libertad, justicia e igualdad a todas las esferas de la sociedad, a través de la que se enseñen y practiquen el conocimiento, los hábitos y las aptitudes de una ciudadanía crítica más que de una mera ciudadanía” (Giroux H., 1990 pp 304-305)




BIBLIOGRAFÍA

Caride, A. (2002) La educación en tiempos de incertidumbre: Las apuestas de la Pedagogía Social. Gedisa. Barcelona.

Cuervo, M (2006) La hermenéutica y la investigación en comunicación. En Pensar la Comunicación. Universidad de Medellín.

Cuervo M. (2003) Hermenéutica e investigación. En Revista Horizontes pedagógicos No. 5 .. Pag. 83-95

Cuervo Prados M. (2002) Hermenéutica e investigación pedagógica en educación. En Revista Horizontes Pedagógicos No. 4. Corporación Universitaria iberoamericana. Bogotá.

Flórez R. y Otros. (2001) Encuentro Pedagógicos Transculturales. Universidad de Antioquia. Medellín

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

Gadamer, H. (1997) Verdad y Método I y II. Sígueme. Barcelona


Giroux, H. (1990) Los profesores como intelectuales : hacia una pedagogía crítica del aprendizaje: hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Paidós. España.

Jodelet, D. & Guerrero, Al. (2000) Develando la cultura: Estudios en representaciones sociales. Universidad Nacional Autónoma de Mexico, Facultad de Psicología

Martín Barbero J. (1998) De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá.

Martín-Barbero J. (1998) Retos culturales de la comunicación a la educación. En Relaciones, aproximaciones y nuevos retos. Cátedra UNESCO de Comunicación Social. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá

Martín-Barbero, Jesús. (2002) Jóvenes: comunicación e identidad. En revista de cultura pensar iberoamerica. Número 0 http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric00a03.htm

Martín-Barbero, Jesús. (2002) La globalización en clave cultural http://www.er.uqam.ca/nobel/gricis/actes/bogues/Barbero.pdfMora, D. & Oberliesen, R. (2007) Trabajo y educación: Jóvenes con futuro: ideas educativas y praxis sobre el currículo, la escuela, el aprendizaje, la enseñanza y la formación docente en un contexto internacional. Univversidad de Texas.

Valderrama , Carlos (2000) Comunicación – Educación. Coordenadas, abordajes y travesías. Universidad Central, Siglo del Hombre Editores

miércoles, 8 de abril de 2009

Breve reseña del libro La historicidad de los textos: Un método para las ciencias sociales y humanas.

El libro denominado La historicidad de los textos: Un método para las ciencias sociales y humanas, escrito por Mónica Cuervo Prados, pretende ahondar concretamente en los estudios que la mirada hermenéutica ha generado al conocimiento de los textos y las imágenes, proponiendo un método científico ligado a las propuestas de investigación social, como un paso a continuar en el largo recorrido que la comunicación puede generar a la teoría del conocimiento.

Este método denominado Historicidad de los textos retoma tanto la hermenéutica historicista desde la pregunta desde el ser y el sentido, como los aportes que Régis Debray plantea desde su propuesta mediológica. La historicidad de los textos implica en términos hermenéuticos que el investigador no sólo mire la realidad desde el estudio objetivo de la misma, sino que reconozca que esta es subjetiva, compleja y más cercana que distante. Por lo tanto, los textos vistos desde la historicidad, pasan claramente por el pathos del investigador, la memoria del mismo y el contexto en que este busca no sólo el sentido del texto y por ende las imágenes, sino de su propio sentido.

Este texto, dividido en 4 capítulos lleva al lector desde los antecedentes de este método de investigación, hasta su desglosamiento metodológico y explicación concreta de cada una de sus fases. El sentido de este libro es aportar a nuevas miradas que aporten a la investigación histórica y documental, como base para la comprensión del texto y su contexto en las ciencias sociales y humanas.

sábado, 7 de febrero de 2009

APUNTES PARA UN PEQUEÑA REFLEXIÓN DE UNA COMPRENSIÓN HERMENÉUTICA DE LA PAZ

APUNTES PARA UN PEQUEÑA REFLEXIÓN DE UNA COMPRENSIÓN HERMENÉUTICA DE LA PAZ

Para llegar a una comprensión hermenéutica de la relación entre la paz y el conflicto, es necesario retomar los aportes que Gadamer H. G y Ricoeur P. han planteado en sus diversos documentos al respecto.

Gadamer H. G. por su parte, resalta la importancia de la historicidad, la lingüisticidad y la finitud en este proceso. De un modo paralelo y dinámico, el reconocimiento de estas tres categorías conduce a un autoconocimiento del sí mismo y por ende de nuestros propios límites, lo cual pasa por la relación infinita entre mundo y lenguaje.

Es precisamente en este proceso dinámico, que la hermenéutica se dispone a la tarea del entendimiento de lenguajes distintos que oponiéndose, pueden ser ayudados a construir un lenguaje común que si bien no existe (en algunos momentos) debe ser apoyado por la figura del traductor. Este por su parte, aporta desde la mirada mediadora a un acuerdo mínimo que viendo la importancia del disenso, nos hace ver que el alma de la hermenéutica consiste en que el otro pueda tener razón.

El proceso de traducción o mediación, debe estar permeado tanto por la voluntad del sí mismo y el otro, como por el reconocimiento y la identificación desde la capacidad del habla, la capacidad de actuar y la identidad narrativa. Tanto para Ricoeur P. como para Gadamer H. G., la importancia de la memoria (pasado) y la promesa (futuro), ayudan a ampliar el horizonte histórico gadameriano de la tradición, en el cual el ser desde la conciencia histórico-efectual aporta al comprender como proceso de fusión de horizontes (pasado-presente-futuro). Tanto los seres que están en proceso de diálogo mediacional como el traductor, hacen parte de un horizontes histórico dinámico, que esencialmente el traductor debe conocer para poder realizar muy bien su labor.

Desde ese contexto historicista, narrativo (linguisticidad y habla), infinitud y capacidad de actuar y mediar, el diálogo como proceso vivo nos lleva al máximo de las promesas (futuro) desde la fusión de horizontes temporales: la paz. Sin embargo, la paz requiere que desde la justicia, el respeto se torne en ese eje que desde el apoyo mediacional, nos orienta a la importancia de una pedagogía de la vida y no una praxis de la guerra, de la muerte.

La importancia de una postura hermenéutica, se dirige hacia la realidad mundial, en la cual la guerra se ha convertido en la base de las naciones que aboliendo el reconocimiento de su propia historia y de la historia del mundo, pretenden acallar la importancia del lenguaje y de la narrativa y por ende de la paz y de la vida.

Aplicar la hermenéutica a nuestra realidad, implica volcarnos desde la fusión de horizontes a una promesa conjunta que sin idealismo, pero sin con trabajo, voluntad y reconocimiento del sí mismo, del otro, del conflicto y del disenso, pacten hacia la construcción de un camino mediacional de la vida y la paz.


GADAMER, H.-G., Artey verdad de la palabra, Barcelona, Paidós, 1998,
GADAMER, H . - G . , Verdad y método II, Salamanca, Sigúeme, 2002
GADAMER, H . - G . , El giro hermenéutica, Madrid, Cátedra
GADAMER, H . - G . , Verdady método I, Salamanca, Sigúeme, 200l
RICOEUR, P. Parcours de la reconnaissance. Trois études. Paris: Stock, 2004